Thursday, July 17, 2008

diálogo

- La canción dice siempre lo mismo.

- Es que las canciones hacen eso, nos provocan.

- Este es un caso distinto, pretende eliminarme.

- No te diste cuenta. Todo supuraba. Podría haber sido un olor en su lugar, pero fue la música.

- Temo a todos los sonidos. El movimiento de una silla se prolonga por horas en mi cabeza, tararea, se anima a las palabras incluso.

- Te prometo que un día será fácil hablar sin creer que estás cantando. Sin creer. Te lo prometo.

- Si hubiese estado sola sería diferente. Lo que ahora me apuñala no son las partituras.

- Estás hablando como quién grita para no apenar. Tu grito me hace comprender que no saltaste todavía, que queres quedarte.

- Está bien. Así. No te contengas. Quien me mira y no llora es porque está contento. ¿Sabías que los contentos ven poco y nada? Pero su poco es vasto como el universo, en eso no ahorran nunca.

- Lo sabíamos cuando no velábamos por el sentido. Ahora es difícil. Ahora que parece una búsqueda inútil. Lo veo en mis manos. Se hacen las viejas para que deje de usarlas en esto.

- Por un minuto tuve nueve años. A fin de conservar la luz fue que asfixié a las libélulas en mis manos.

- Éramos humanas. Eso no nos estorbaba. Nos hacíamos coronas de flores porque en ese entonces no sabíamos que también les gustaban a los muertos.

- A los trece años, si me molestaba una canción ponía otra.

- A los veinte decoraba mis cuadernos con piel de hombre recién sudado.

- Las mujeres que no eran musa servían para hacer maestras o costureras.

- Veo que ya no imitas violines mientras hablamos, quizá sea hora de que te tape y te convenza de que estás soñando.
.
- Ya no participo de la música pero no dejo de escucharla. Él me roba los instrumentos.

11 comments:

Inos. said...

Tocando la canción que desangra el baile triste.

¿Vale el ruido o la sequedad del silencio?

Arritmia del tiempo.

torsoliso said...

hermoso

Jolene said...

-Temo a todos los sonidos.
-A todo el mundo como los felices, que no malgastan porque matan a las cosas viviendo.
-Pero no sé si ellos tendrían miedo (tanto, digo).
- Al final, por un minuto yo tuve 8 y ni hablar de las cosas en movimiento.
-Hace tan poco y tanto que dejé de ser violín.



¿A cuánto me cambiarías tus hongos como casas gigantes y tus barcos de papeles transparentes como fugas?

Linkeé-te sin previo aviso ni permiso. Es algo que me gusta traducir como recomendar

Saludos rojos

....? said...

!

mejor dicho

!!! ( y etc)

saludos!

Anonymous said...

La música es grande, como la vida
La curiosidad nos sostiene

rolan

Romina Berenice Canet said...

inos: lo que vale es ese afán de continuar con y sin. Abrazo.

torsoliso: lo mismo le digo, pero porfavor sonrojese.

jolene: el cambio me beneficiará teniendo en cuenta lo que extrae de la galera. Arriesgue con lo que quiera, pero después no podrá devolverme los hongos cuando no dejen de crecer en el patio y se le quejen a más no poder las golondrinas o los bichos bolita.
abrazo aquí y mis muy gracias.

...? usted se metamorfosea mucho. yo le agarro cariño a una O y se aparece de golpe con cara de U.
lo saludo cantando ???????

rolan: la curiosidad mató al gato, sostuvo a rolan y a mi me puso rueditas en las patas un día de mucho viento.
te abrazo molto.

Carlos Pérez said...

El mejor sonido?
- El sonido del silencio.
Besos

bAlleNita said...

yo quiero el numero 6
es muy hermoso

Romina Berenice Canet said...

carlos pérez: muchas de las veces eso es cierto, pero conozco otros sonidos de los que no puedo ni quiero prescindir.

ballenita: lléveselo nomás.

Carlos Pérez said...

En efecto Romina, hay sonidos de los que no debemos prescindir, en especial los sonidos de que nos hacen sentir vivos. Como el canto de un cuculí, el de ballenas en medio del océano, el sonido del viento en el desierto, el sonido de algún ronroneo mimoso por ejemplo. Un besito con sonido que sabe a agradecimiento para ti.

mercedes de la jara said...

Estas palabras me llegaron a lo más profundo...gracias por ellas...Me siento muy identificada y a gusto en estas lineas...