Monday, September 18, 2006

un poema regalito para Dibujador (Santiago)

La bailarina no sangra.
No rompe frente a los enanos
sus dedos de púa
haciendo canciones sobre áspero suelo.

(La bailarina quería dar su sangre a los bufones,
a los pumas.
No quería fascinarlos,
domarlos con su baile.)

La bailarina no baila
desde que no hace sufrir.