Thursday, August 10, 2006

respiración

Creíamos en la salvación. En la redención de nuestros cuerpos por medio de su risa. Sin embargo la leche derramada sobre los almohadones y tu pelo nos llevo al espanto. Se nos llenó de gatos la casa la cama las narices. Pelos entre las palabras que pretendías escribir cuando te disfrutaba santa. No moríamos de delgadas de hechizadas. No moríamos de calambres en los dedos. Empezaba a heder la habitación. Los gatos nos orinaban las delicias. A veces los confundíamos con roedores, los corríamos a escobazos, querían desnudarnos. Yo escribía con tus manos cuando me vencía el cansancio, le dictaba a tu vientre mientras dormías, te enterraba flores en la nariz para que soñaras mejor. Despertabas siempre conmovida por un pez que quería asesinarte y no podía. Rezar era un bostezo, no debíamos salvarnos. Dejaba de importar. Todavía teníamos con qué dibujarnos la respiración.