Wednesday, November 01, 2006

diálogo

- ¿Terminarás el trabajo de tu lengua sobre mi espalda?
- No puedo. Es un trabajo que no debe concluir.
- Mi espalda, mansa, no es infinita.
- Puedo con. Puedo sin mansedumbre.
- Si insistís, me caeré de la palabra mundo.
- Es un rascacielos desde donde te obligo a mirar.
- Es un zorzal.
- Es un día.
- Es una música de elefantes en celo.
- En el descanso, mi lengua, te tapa los oídos para que te concentres en tu gozo: la música herida de tu vientre.
- Clarinetes. A veces llovía.
- No puedo masticar los días de tu lluvia. De tu dolor obtuve dibujos de que jactarme. Yo pedí que te ahogaras en mi ausencia. En ausencia de todos. Imagino tu muerte algunos lunes.
- Muero sobre tus días de fiesta.
- Muero sobre tu renuncia.
- Con esperma quiero escribir mis despedidas.
- No apures la letra aunque te tiente con treinta hocicos de osos hormigueros en el sexo.
- Tengo casi treinta años desconocidos. Casi treinta trenzas por donde treparme. Y no llego.
- Es este tiempo detenido que miente en sus formas más hermosas.
- Tus manos sobre mis senos sisman.
- Te acaricio con las líneas de mis palmas. Aplaudo sobre tus pezones.
- Aplaudo rítmicamente: mi presente en el presente.
- La palabra amor.
- Mentiras.
- Palabras.
- Sólo palabras.
- Mentir sin culpa.
- Amor.