Thursday, September 07, 2006

siempre nos delata
la humedad.

un fragmento de algo que por ahora es solo tres fragmentos

Ana cambió de tema. Habló de los pájaros. En la cocina están tristes. Ya no decoran, dijo. Julián repasó su lengua. Dijo amargo, pero no supo porqué. Después de haberlo dicho, la lengua reconoció el sabor como si obedeciera a una orden. Si dijese salado. Si dijese dulce. ¿También obedecería? La lengua era la mayor parte de su cuerpo. El cuerpo entero en una lengua. Un castigo. Una ventaja. Imposible decidir. Ana tembló frente a la jaula. Sacó al pájaro más pequeño y se acercó a Julián abriéndole la boca. Un día te voy a obligar a que los comas. ¿Qué sabor tendrán sus alas? ¿Sus ojos perdidos en la boca como confites? ¿Sudan cuando mueren? No vas a poder mentir. La sangre de un pájaro desorganiza la mentira.

estampitas para santa piti




















versiones fugaces en tinta china
(mi amiga Julia y Romero)