Thursday, April 19, 2007

El la desarma
como a un juguete,
con sádica curiosidad,
torpemente.

El la rompió
para entenderla.






(poema de mi libro "resabio de las fiestas")

Thursday, April 05, 2007

un poema



La boca ha quedado santa.
Y para consolarme,
el nido que la pervertía
me culpa y me condena.

Estoy ocupada por un nacer desprevenido.

Asistía a las devoluciones del sudor.
Intranquila. Quiero lo que doy pero no mío.


El horror era las caras en la vitrina de las despedidas.
No me comparen con la certeza de una madre
si la hija está sentada
aprendiendo su nombre todavía.

Acampé en el sudor de un hombre.
Latía.
Era inmenso cuando respiraba.
Pero de a ratos dejaba de sudar
y comprendía las razones de los que empuñan dígitos y certidumbres.
Era la muerte de mi vanidad.
Un vuelo que me juraba postergaciones.
Para volver no existe conjuro mejor que la suerte distraída.


Pensar me duplica la pobreza en la esperanza.
Sacrificio de mis porcentajes en la ventaja.
Entonces, ¿para eso aprendí a contar?
Números filosos para besar un muro.

¿El pelo miente? ¿El pelo dice la verdad?
Todo lo que no pude decir con tijeras me ensordece hoy,
en este campo
cuyas semillas
no tienen la gracia de parecerse a golondrinas.

Estoy acicalada y quiero lodo en mis orejas, bajo mis uñas.

El hombre anota en una libreta celeste las variaciones climáticas desde el día número cero. Esto le explica sus estados de ánimo. Lo ayuda a bailar sin temer la incomprensión de sus desvelos, de su inmovilidad. Esto es muy cierto y ayuda también a poder hacer las compras cuando nos sentimos olvidados. Todos los domingos creer que la manzana no es para nosotros. Que nos toca la escupida. La que no fue pulida entre senos o girasoles. Nada peor que comprender domingo en lunes y jueves. No aceptamos cualquier cosa.

Si supiéramos con qué letra escribe este señor en su libreta celeste. Si supiéramos el color morado de la tinta con que escribe en su libreta rosa. Pero nunca se sabe con este clima. Nunca se sabe. Y lo peligroso reside en que un día de estos. Un día cualquiera, a este hombre se le puede dar por soñar. Entonces yo, con una boca bendecida, cómo. Cómo destruiré su llanto previo. Las canciones que no tenían traducción en el sonido.

Recuerda.
Recuerda.
Y no comprenderás
porqué hemos venido todos.