Sunday, May 06, 2007

lo poco y lo mucho

Ella me da la mano para entrar al circo. Le vendo los ojos. Quiero que imagine a la trapecista. Que sude la extravagancia de lo aéreo. Que su imaginación no reprima el deseo de deformar. El trapecio. La carpa. La bailarina. Los elefantes. Ella se agita con mínimos movimientos. Su mano es una respuesta. En la imaginación estamos escritas, dibujadas. Tachada la trapecista. El gorrión difunto. No llora nadie. El banquete es traído por el pájaro muerto: es una sábana púrpura.
No había necesidad de matar al pájaro, me dice evitando abrir los ojos.
Repartimos necesidades. El absurdo que las reza nos obliga.
Obligadas, el circo nos queda poco.
Expandimos.