Tuesday, December 12, 2006

Amor desatado en la cima de un campanario. Sos el que arrastra a mis bestias de la lengua. El que denigra la castidad de las libélulas. Vas con el cabello suelto y transpirado por la paz para derrotarla. El cielo desciende de su altura y se pone a la altura de los ojos de los hombres. Todo recobra su sentido y las venas se dejan vaciar en tus jarras. Sos la cara opuesta de la muerte, su reverso inevitable. En tus manos crecen los peces de la locura, el vértigo y los niños. No hay ninguna recta en tu geografía, salvo la que conduce fuera de tu mapa.
Cuando alguien sale,
le dejan
en el lugar del corazón,
una caja de zapatos.

dibujo


grafito sobre papel,
s/t
romina berenice canet