Sunday, April 06, 2008

¿Te acordás que nos visitábamos los órganos? Un fuego desordenado como un parque de diversiones. (En el parque, el asiento era el amor. No debíamos sentarnos. Quiero morir de alegría no de hay hay hay, era lo que cantábamos). Yo en tu corazón. Tu sangre sobre mis ojos. ¿Enceguecía? Perfeccionaba el ritmo. Regulaba la respiración. Necesitabas accidentarte las manos. (La pureza te acorrala como la felicidad). Mi hígado se reducía en tu boca. Mi voz era un hilo de esperma. Ser cada glóbulo rojo, cada glóbulo blanco, tu vitalidad, que por mí abras los ojos, abrirlos con tu nariz en mis entrañas.
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Yo me acuerdo paloma,
contra lo transparente
te aplastabas el pico.