Saturday, July 14, 2007

sabanas ancianas y flores domadas

La novela empieza con una mujer encadenada. La mujer está encadenada a su pasado. No. A su presente. No son cadenas. Son sogas. Negras. Sogas de terciopelo. La mujer está aprendiendo a sudar. El vestido es rojo. La alimenta. Traga las sogas de terciopelo negro. La mujer. Yo. Señalo. Flores abatidas. Desperdiciadas. Nadando en agua podrida. Nunca recuerdo cambiar el agua. Regar las plantas. Mi ejercicio de asesinar diariamente algo. Alguna cosa. Me despeino en el esfuerzo de escupir un nudo. Garganta filosa. No se acostumbra. Tragar. Tragar. La mujer finje. Es siempre ella yo. Protagonista inerte. Llamo a mis suplentes. Tengo para tres primeras páginas. Después. Novela en medio acto. Escribirás migajas para tres cuerdos que no te comprenderán. Al vestido se le agrega un lunar. La cama y sus flores patéticas. Duermo en aguas sucias. Respiro. Repito flores. Me las regalo muertas. Me hago ese favor. No ser culpable. Elijo alguien castigado. No ser origen. Fundamental la regla de los fracasados.