Tuesday, November 28, 2006

El sueño me toma de rehén y ofrece mi renuncia a todo lo que me rodea. No hay voluntad que se resista, ni premio más justo en mi reinado. Cada sueño es una corona y cada corona se abraza a mi cintura en forma amante. En esa latitud de goce y de reposo, soy un vientre fértil de invenciones. He podido allí dialogar con mi padre, y sepultar la cabeza de mi hombre entre senos marchitos.
Algún día me quedaré.
Mi muerte será una reverencia.