
Renuncio a mis hijos no nacidos. Renuncio al placer de engendrar un sismo. La placenta estrangula mi sudor. Quieta de palabras intento dibujar una golondrina. Dibujo un muerto. Un monaguillo. Una culebra rota. Un jardín ensangrentado. Vuelven mis niños temblorosos a reclutarme en la tristeza. Cantan coros abrigados. Piden que los alce y que los baile. Piden mis ojos mi color de piel mis manos mi forma de discar los números del teléfono.
4 comments:
Qué decir entonces de las palabras...¿Se puede renunciar a escribirlas? ¿Y a verlas?
Desisto entender el significado de la palabra luna. Desisto incluso de creerla.
Es triste la renuncia, siempre. Un pedazo de resignación.
Esto me dio ganas de llorar. Es terriblemente intenso y triste...Y conmovedor
g-guau.-
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