Thursday, April 05, 2007
un poema
La boca ha quedado santa.
Y para consolarme,
el nido que la pervertía
me culpa y me condena.
Estoy ocupada por un nacer desprevenido.
Asistía a las devoluciones del sudor.
Intranquila. Quiero lo que doy pero no mío.
El horror era las caras en la vitrina de las despedidas.
No me comparen con la certeza de una madre
si la hija está sentada
aprendiendo su nombre todavía.
Acampé en el sudor de un hombre.
Latía.
Era inmenso cuando respiraba.
Pero de a ratos dejaba de sudar
y comprendía las razones de los que empuñan dígitos y certidumbres.
Era la muerte de mi vanidad.
Un vuelo que me juraba postergaciones.
Para volver no existe conjuro mejor que la suerte distraída.
Pensar me duplica la pobreza en la esperanza.
Sacrificio de mis porcentajes en la ventaja.
Entonces, ¿para eso aprendí a contar?
Números filosos para besar un muro.
¿El pelo miente? ¿El pelo dice la verdad?
Todo lo que no pude decir con tijeras me ensordece hoy,
en este campo
cuyas semillas
no tienen la gracia de parecerse a golondrinas.
Estoy acicalada y quiero lodo en mis orejas, bajo mis uñas.
El hombre anota en una libreta celeste las variaciones climáticas desde el día número cero. Esto le explica sus estados de ánimo. Lo ayuda a bailar sin temer la incomprensión de sus desvelos, de su inmovilidad. Esto es muy cierto y ayuda también a poder hacer las compras cuando nos sentimos olvidados. Todos los domingos creer que la manzana no es para nosotros. Que nos toca la escupida. La que no fue pulida entre senos o girasoles. Nada peor que comprender domingo en lunes y jueves. No aceptamos cualquier cosa.
Si supiéramos con qué letra escribe este señor en su libreta celeste. Si supiéramos el color morado de la tinta con que escribe en su libreta rosa. Pero nunca se sabe con este clima. Nunca se sabe. Y lo peligroso reside en que un día de estos. Un día cualquiera, a este hombre se le puede dar por soñar. Entonces yo, con una boca bendecida, cómo. Cómo destruiré su llanto previo. Las canciones que no tenían traducción en el sonido.
Recuerda.
Recuerda.
Y no comprenderás
porqué hemos venido todos.
Sunday, March 25, 2007
Saturday, March 24, 2007
leyendo
este librito tiene 697 páginas. lo apoyo sobre mi panza y la lectura o su peso me quitan la repiración. lo busqué durante mucho tiempo bajo el título: el cielo bajo sus pies. fallidos..un fragmento:
" Vina, a la que venían hasta los extraños, siguiendo su estrella, esperando ser redimidos por su voz, por sus ojos grandes y húmedos, por su contacto. ¿Cómo era posible que una mujer tan explosiva, incluso amoral, pudiera ser considerada un emblema, un ideal, por más de la mitad de la población del mundo? Porque no era un ángel, dejadme que os lo diga, pero intentad decírselo a Don Angel. Tal vez sea una suerte que no naciera cristiana ni trataran de hacer de ella una santa. Nuestra Señora de los Estadios, nuestra virgen del ruedo, mostrando sus cicatrices a las masas como Alejandro Magno enardeciendo a los soldados para la guerra; nuestra Antivirgen borracha, sangrando lágrimas rojas por los ojos y música ardiente por la garganta. A medida que dejamos la religión, nuestro antiguo opiáceo, se producen síntomas de abstinencia, muchos efectos secundarios del género apsárico. El hábito de adorar no se pierde fácilmente. En los museos, las salas de íconos están abarrotadas. Siempre preferimos nuestras figuras icónicas lastimadas, acribilladas de flechas o crucificadas cabeza abajo; las necesitamos despellejadas y desnudas, queremos ver cómo su belleza se desmorona lentamente y observar su dolor narcisista. No las adoramos a pesar de sus defectos sino por sus defectos, venerando sus debilidades, su mezquindad, sus matrimonios fracasados, su uso indebido de sustancias, su rencor. Mirándonos en el espejo de Vina, y perdonándola, nos perdonábamos también a nosotros mismos. Ella nos redimía de nuestros pecados. "
Tuesday, March 13, 2007
Saturday, February 10, 2007
suelo caer y amarillarme. caigo siempre rota como un espejo sin suerte. y despues camino como en una cuerda floja. esquivo las mariposas que quieren posarse en mis ojos. (pueden ser crueles tambien las mariposas.) exijo la existencia del lugar donde caer es como bailar. donde se cuece la infelicidad y se evapora. donde los huesos no se rompen ni arrepienten.
y salto.
otra y otra vez.
el viento en la cara.
el vertigo.
la esperanza.
algunos
ni siquiera caen.
y salto.
otra y otra vez.
el viento en la cara.
el vertigo.
la esperanza.
algunos
ni siquiera caen.
Friday, January 26, 2007
Sunday, January 21, 2007
el placer
de la mano en el arroz:
es posible desarmarlo en notas.
feliz
que dentro de mi deseo
algo
sea posible.
no voy a respirar
sino para avivar el fuego
de lo que desconozco.
(Yo busco no encontrar la cara de mi deseo hasta que este tenga la fuerza necesaria como para tocarme y no sucumbir ante mi debilidad de sostener.)
(se escribe mal desde la felicidad pregunto sonriendo)
de la mano en el arroz:
es posible desarmarlo en notas.
feliz
que dentro de mi deseo
algo
sea posible.
no voy a respirar
sino para avivar el fuego
de lo que desconozco.
(Yo busco no encontrar la cara de mi deseo hasta que este tenga la fuerza necesaria como para tocarme y no sucumbir ante mi debilidad de sostener.)
(se escribe mal desde la felicidad pregunto sonriendo)
Sunday, January 14, 2007
Todo la golpea. El mar la golpea. Está abatida. Espuma en la boca de su sexo. El mar es una calma. Esto no la convence. Ella goza de la violencia del mar. El agua escupe baldes de niños que juntan almejas. No tengo padre ni puedo culpar al mar. No estan ahí las flores que arrojé a los pies de una madre morena. Ella tiene un hombre que se deja infectar de cielo las pupilas. Ella pregunta ¿serán estos los muebles de la felicidad?Gente que insiste con respirar. Gente esculpiendo su vida imaginada. Sostengo una nube blanda en una mano. La levedad de lo que escribo.
.
.
(foto que saqué en entre rios. el texto es un fragmento de una totalidad que aún desconozco)
Wednesday, January 10, 2007
Saturday, January 06, 2007
Friday, January 05, 2007
Wednesday, January 03, 2007
una página de mi diario. Impresiones del muelle (perdón por la longitud)
Escribo con poca luz. Con poca letra. El muelle es una calma siniestra. Amarra donde uno pisa. Tiene extraños poderes. Es noche. Ayer, en una hora poco visible, me senté sobre estas mismas maderas y ensayé un secreto: cerré los ojos unos instantes y me dejé invadir por el sonido penetrante de las chicharras, los grillos y las ranas. Y ahí estaba: la maravilla sin disfraces. Un agua muda negra azulada misteriosa. Otro muelle. Muchos árboles. Una casa escondida en el verde. Un cielo cierto y encantado. Camalotes flotantes como islas soñadas. Luciérnagas. Permisos del universo que se dan para encandilarnos a los que tenemos ojos. Ahora los insectos saben más de mí que lo que yo puedo saber de ellos: no adivinan. Perforan. Confundida, creo que soy su víctima.
Agradezco no haberme puesto perfume. Sería una invasión oler a otra cosa que no fuera pescado, humedad, patas de langosta, madera dulcificada por el tiempo. Permanezco para embellecerme de los antídotos de la noche. Imagino responder con ladridos los ladridos de la isla de enfrente. Imagino y esta realidad se burla de la espesura de mi imaginación: Ser el agua de la realidad. Un espejismo de lo glorificado. Un ala imaginada en un pájaro existido.
Desde que estoy en Villa Paranacito, imagino que soy escritora y no escribo. Todo lo que incorporo me deja inmóvil. La poesía no escribe cuando es. No la muero en letras porque cualquier palabra es un espejismo fuera del agua. Necesito resplandor con que escribir. Escribir con el croar de las ranas sobre un nenúfar recién nacido. Ser escrita por un bote. Ser escritura de piedras, de mosquitos. Me alegra ser esta interrupción en el paisaje. Y mi alegría permanecerá fiel en la memoria. Una tela de araña me vigila y en segundos me olvidará: así también es fiel el equilibrio de las cosas. Donante de sangre para la vitalidad de los insectos.
Agradezco no haberme puesto perfume. Sería una invasión oler a otra cosa que no fuera pescado, humedad, patas de langosta, madera dulcificada por el tiempo. Permanezco para embellecerme de los antídotos de la noche. Imagino responder con ladridos los ladridos de la isla de enfrente. Imagino y esta realidad se burla de la espesura de mi imaginación: Ser el agua de la realidad. Un espejismo de lo glorificado. Un ala imaginada en un pájaro existido.
Desde que estoy en Villa Paranacito, imagino que soy escritora y no escribo. Todo lo que incorporo me deja inmóvil. La poesía no escribe cuando es. No la muero en letras porque cualquier palabra es un espejismo fuera del agua. Necesito resplandor con que escribir. Escribir con el croar de las ranas sobre un nenúfar recién nacido. Ser escrita por un bote. Ser escritura de piedras, de mosquitos. Me alegra ser esta interrupción en el paisaje. Y mi alegría permanecerá fiel en la memoria. Una tela de araña me vigila y en segundos me olvidará: así también es fiel el equilibrio de las cosas. Donante de sangre para la vitalidad de los insectos.
Tuesday, January 02, 2007
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