Un obseso
es alguien que no cree en mi infinito.
¿Acaso no es su obsesión
la que lo lleva
a descreer de lo obvio?
Ceguera:
que el perro sea el rengo
y el dueño el que renguea.
.Ignorar el artificio que te trajo hasta aquí.
¿Viniste a ver el qué? Yuyos, pastizales.
¡Esto es la maleza!
.Si tus tijeras están al servicio del inocente,
podes entonces pasar acá la noche.
Mi cabeza sobre las ortigas,
que las pesadillas no me elijan.
Acecho.
¿Podrás acechar conmigo?
.Junté un par de acechantes.
No en un día.
A lo largo de los años.
Los criaba
y los empujaba al espacio.
Siempre volvían.
Los tiraba
en donde hubiera acantilado.
Pero el acechante
antes de perder o de evadir
devora.
O se llena de caprichos.
O como es debido,
vence.
.¿Estamos afilados?
Es lo que necesito de ambos.
Y saber dónde cortar.
Y que sepas qué se siente
para que puedas elegir cómo y cuándo.
.El problema de la imaginación
es cuando es la mía.
El problema de la imaginación
es su ecosistema.
.Como acabo de decir,
no hay virtud que no puedas tener.
No hay elemento
que no pueda transformarte en benigno.
Todo es cuestión de redefinir algunas cosas.
.Por el caminito de escombros llegabas tú,
que eras vos..(Mostrame un perfil indiferente
y te trazaré con cruces
de prohibido volver.)
.De tu palma,
las migas que puedo lamer,
que se parezcan a estrellas.
Y que esto no quiera decir nunca
que me has confundido con tu perro.
Y que cuando salga
con el collar al cuello,
seas vos el que mueva la cola.
Todos contentos.
.La noche se va espesando
y yo sé que viniste por algo.
Lo supone
este regimiento de desconciertos
que me invita a redefinirlo todo.
.Los dos.
Los dos listos para la poda.
Es lo único que entiendo.